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Tecnovigilancia y datos en tiempos de COVID - Parte 1: Gobierno, apps, salud y #SusanaDistancia

Por: Carlos 'Font' Fuentes

Director de operaciones (Vulcan Leader) at geek end


SARS y dispositivos tecnológicos

Como parte de las diversas medidas que han implementado los gobiernos del mundo frente a la pandemia derivada de la infección provocada por el Coronavirus 2 (SARS-CoV-2), conocida también como COVID-19 (Coronavirus Disease, 2019); el uso de dispositivos tecnológicos no se ha hecho esperar. Entendamos aquí el concepto dispositivo como un ensamble heterogéneo de relaciones entre actores (materiales, digitales, humanos, institucionales, de políticas públicas, etc.); por lo que, al referirme a un dispositivo tecnológico, estoy postulando no sólo la (in)materialidad que puede presentar un teléfono inteligente o una aplicación (app) descargada desde la App Store o Google Play; sino también, un conjunto de prácticas que permiten alcanzar un fin específico, el cual, en este caso se puede identificar con el discurso de la disminución del volumen de contagios y con ello, evitar la saturación de los sistemas de salud pública y privada para alcanzar la consecuencia final: disminuir el número de muertes provocadas por dicha enfermedad.

Reconozco que existe cierta diversidad en las vías de acción utilizadas por los gobiernos para alcanzar dicha meta (la disminución de muertes) y veo gran valor en analizar estas vías de acción de manera crítica, por lo que, aprovecho este espacio para hacer un análisis breve de las acciones centradas en la instalación de aplicaciones para rastrear el cumplimiento de cuarentenas y distanciamiento social.


#SusanaDistancia: Salud, gobiernos y apps

Estados y gobiernos están impulsando el uso de datos, por ejemplo, datos de geolocalización de individuos, para vigilar el cumplimiento de dichas cuarentenas y reglas de distanciamiento social (Figura 1, datos actualizados al 15-mayo-2020). Estos datos son obtenidos mediante una aplicación que, en algunos países, es instalada de manera voluntaria por los ciudadanos, quienes generalmente se encuentran buscando información oficial sobre el estado de la crisis de salud pública y sus consecuencias. Existen otros casos, como China, donde el gobierno obliga a los ciudadanos instalar una aplicación que clasifica a los usuarios en tres categorías (verde, amarillo o rojo) las cuales reflejan su estado de salud, no obstante, no es claro cómo se determina la pertenencia del usuario a cualquiera de estas categorías. Hay casos que se encuentran entre los extremos de la instalación voluntaria y la instalación obligatoria; por ejemplo, en Argentina, para los visitantes la instalación de la app es obligatoria por lo menos por 14 días posteriores al ingreso al país (ahora también será obligatoria para las personas que regresan a laborar).


Figura 1: Gobiernos han puesto a disposición de los ciudadanos aplicaciones enfocadas a darles información, hacer autodiagnóstico o hacer tracking de contacto social para combatir al SARS-CoV2, causante del COVID)

Como mencioné líneas arriba, la promoción que hacen los Estados de estas aplicaciones se engarza con otro tipo de prácticas en el ámbito de lo tecnológico pero fuera de los espacios de acción de los ciudadanos; por ejemplo, en Ecuador, el presidente Lenín Moreno ha impuesto un toque de queda diario que va de las 14:00 a las 05:00 hrs y que, en conjunto con la autorización de rastreo satelital de teléfonos móviles; refuerza el control sobre la movilidad de las personas. Vemos en este ejemplo la construcción de los ya mencionados ensamblajes heterogéneos: teléfonos celulares, satélites, señales digitales, policía, política pública, etc. relacionados de una manera específica para controlar la movilidad ciudadana y en consecuencia, disminuir los contagios o por lo menos #AplanarLaCurva (#FlattenTheCurve).


En México, también existen esfuerzos federales y locales relacionados con la construcción, promoción y mantenimiento de diferentes apps relacionadas con el seguimiento a las infecciones por SARS-CoV-2. Búsquedas del acrónimo “COVID” en la Apple Store y en Google Play arrojan apps de este tipo relacionadas con alguna entidad gubernamental. En la tabla 1 se muestran las apps que aparecen en Google Play. Lo anterior genera cierta evidencia de que nuestro país también está sumándose a esta tendencia mundial.


Tabla 1. Apps en Google Play relacionadas con COVID y entidades gubernamentales en México


De las apps anteriores, la app soportada por el Gobierno Federal en México “COVID-19MX” anuncia que es necesario otorgar permisos de geolocalización con la finalidad de anunciar al usuario los centros de salud más cercanos (izq).


Ojos electrónicos e infección: Corporaciones, detección y seguimiento de individuos

Paralelo a los desarrollos financiados por los gobiernos, existen compañías que están buscando desarrollar aplicaciones para monitorizar el distanciamiento social o detectar posibles individuos que presentan síntomas de la infección. Por ejemplo (y de manera curiosa), el pasado 10 de abril Apple y Google anunciaron un esfuerzo colaborativo en la habilitación del rastreo de contacto entre individuos mediante una solución que contempla el desarrollo de interfaces de programación de aplicaciones (API, por sus siglas en inglés) y de tecnología en la capa de sus sistemas operativos. En el comunicado publicado en la sala de noticias virtual de Apple, se informa al público que durante mayo ambas compañías liberarán APIs que permitan la interoperabilidad entre el sistema operativo Android (perteneciente a Google) y el sistema operativo propiedad de Apple, el iOS. Esta interoperabilidad tendrá como puente las apps publicadas por autoridades de salud. Posteriormente, las compañías planean habilitar una plataforma más amplia de trazabilidad de contacto mediante la tecnología Bluetooth. Esta colaboración entre Apple y Google es curiosa dado lo extraño que es para estas dos compañías colaborar entre sí, es una colaboración sin precedente.


Aparte de estos dos gigantes corporativos, también existen varias compañías que están buscando desarrollar diversas aplicaciones para monitorizar el distanciamiento social o detectar posibles individuos portadores del virus. Por ejemplo, la compañía Californiana Landing AI, (especializada en resolver problemas de visión por computadora) cuya misión, acorde a su sitio web, es “...capacitar a las empresas para impulsar la adopción de AI...” en entornos industriales; ha desarrollado una herramienta para apoyar a sus clientes en las industrias de la manufactura a monitorizar el distanciamiento social. Dicha herramienta se basa en una combinación de técnicas de visión por computadora y de aprendizaje de máquina y tiene por objetivo detectar si las personas mantienen los protocolos de distancia en sus espacios de trabajo.


Otro ejemplo de compañías desarrollando tecnologías frente a la pandemia es el de Athena Security; compañía Texana que se dedica a desarrollar plataformas de vigilancia (por ejemplo, la detección de armas) con base en sus sistemas de visión por computadora. En tiempos de pandemia, Athena Security ha añadido una tecnología de monitorización de la temperatura de las personas a partir de imágenes captadas por cámaras con sensores de temperatura. Según una entrevista con Christopher Ciabarra, cofundador de Athena Security; conducida por Vice, dado que uno de los primeros síntomas de COVID es un aumento de temperatura en la persona afectada, las cámaras en conjunto con su sistema se pueden convertir en instrumentos salvavidas; dado que permitirían alertar a la persona que se detecta con temperatura elevada.


Pandemia, vigilancia y derechos humanos

Dada la gravedad de la pandemia, los gobiernos tienen posibilidades legales excepcionales, algunas de las cuales, en efecto; podrían tener un impacto positivo en minimizar las infecciones y muertes provocadas por la infección; sin embargo, la aplicación de medidas excepcionales debe ser regulada y ordenada. Para las medidas de base tecnológica, es muy importante entender cómo van a impactar en los derechos de las personas. En muchos países, particularmente en América Latina y México; no existen mecanismos que garanticen la transparencia en el uso de los datos puestos a disposición de los gobiernos por las tecnologías antes mencionadas. Como advierte la oficina del alto comisionado de derechos humanos de las naciones unidas es probable que en algunos casos los gobiernos utilicen estas tecnologías para sofocar disidencias políticas y movimientos civiles:

Vale la pena hacer un ejercicio reflexivo frente a las posibilidades habilitadas por estos dispositivos tecnológicos en términos de nuestros derechos ciudadanos y humanos, y pensar en que las tecnologías no son neutrales; las tecnologías vienen con un conjunto de valores insertos por los actores heterogéneos mencionados al inicio de este texto; cada uno de estos actores tiene diferentes objetivos que se buscan alcanzar de la mano con el concepto rector de la disminución de los contagios y las muertes, es fundamental que en este entorno podamos contar con compañías y gobiernos que sean responsables en el manejo de este tipo de información, sabemos que este tipo de actores sí existen. En unos días más, analizaremos los datos aquí expuestos buscando plantear posibles escenarios en materia de apps, COVID y derechos humanos.



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